jueves, 12 de junio de 2008

Bienio Derechista


La campaña para las elecciones de 1933 transcurrió sin violencia, pero en un clima de crispación política y de enfrentamiento en el que hubo excesos verbales por ambas partes.EI claro triunfo de la oposición de centro y derecha se debió a múltiples causas:
-El desgaste del gobierno, en parte debido a sus propios errores y en parte a la conflictividad social
-La unidad del centro-derecha que presentó candidaturas unicas en la mayoría de las circunscripciones
-La opuesta división de la izquierda, incapaz de apoyar a sus candidatos mejor colocados en la segunda welta
-El voto femenino, que pasó por ser mayoritariamente de derecha, sobre todo en las zonas del Norte
-La elevada abstención en las zonas de predominio obrero, a causa de la petición expresa de la CNT
El llamado bienio derechista ("bienio rectificador" para los partidos que apoyaron al gobierno, "bienio negro" ,segun la óptica de la izquierda), puede dividirse en dos etapas:
1-Los primeros 9 meses y medio, hasta octubre del 34, de gobierno radical

jueves, 29 de mayo de 2008

miércoles, 14 de mayo de 2008

Frente Popular


A finales de 1935 empezó a gestarse una gran coalición de partidos de izquierdas que se preparaba para las elecciones de febrero de 1936 y que poco más tarde se conocería como Frente Popular. El pacto entre republicanos y socialistas pretendía un programa reformista pero desde la derecha se identificó como un pacto revolucionario. El llamado Frente Nacional o de Orden se creó para oponer sus intereses a los de las izquierdas en las elecciones más reñidas que hasta entonces había vivido España.

La larga campaña electoral que tuvo lugar entre el 4 de enero y el 16 de febrero de 1936 se prometía como una de las más duras de la historia de España. La unidad de las izquierdas quedó plasmada en el Frente Popular, la coalición izquierdista formada ante las elecciones de 1936 propuesta por el Partido Comunista. Además los anarquistas, aunque no entraron a formar parte del Frente Popular por negarse ideológicamente a colaborar con un sistema democrático, apoyaron las candidaturas para la liberación de los presos políticos. Oponiéndose a ellos se formó el Frente Nacional o de Orden cuya cabeza más visible era la CEDA de Gil Robles que lanzó una agresiva campaña electoral presentándose como la última y única alternativa de defensa ante una inevitable revolución bolchevique. Su fotografía de jefe miraba retadoramente desde los carteles situados en la Puerta del Sol madrileña. Dentro de esa coalición derechista quedó fuera la Falange porque no hubo entendimiento entre José Antonio Primo de Rivera y Gil Robles. Este hecho, de relativa poca importancia, marcaría el desarrollo posterior de la guerra civil.

La Segunda Republica. El bienio progresista

El principal objetivo de la nueva ordenación republicana fue hacer de España un país moderno, industrializado e integrado en el concierto internacional. Para ello era necesaria una reforma generalizada de todos los aspectos de la vida del país:
Democratización de la actividad política.
Reforma agraria.
Industrialización, basada en una relación justa entre patronal y trabajadores.
Solución de los problemas regionalistas mediante la concesión de autonomías.
Supresión de la influencia de la Iglesia.
Modernización del ejército.
La política reformista del gobierno republicano encontró gran resistencia por parte de la derecha, agrupada en la Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA), y por la Unión Militar Española (fundada en 1933), que englobaba a los sectores más conservadores del ejército.

miércoles, 7 de mayo de 2008

LA PROCLAMACION DE LA SEGUNDA REPUBLICA EN ESPAÑA

Así llegamos al año 1931, en que el régimen monárquico se encuentra inmerso en una profunda crisis. El rey nombra un nuevo gobierno e intentando demostrar buena voluntad al pueblo, convoca elecciones municipales. Desde su alejamiento de la realidad del pueblo español, el monarca y su gobierno ignoran la antipatía que este pueblo les profesa y creen que las elecciones se saldarán con un respaldo mayoritario para la monarquía.
Nada más lejos de la realidad. Los Socialistas, republicanos y demás fuerzas anti-monárquicas se lanzan a una intensa campaña electoral a favor de un estado republicano.
El resultado de las elecciones es una ínfima mayoría para los monárquicos, pero en si supone una derrota para estos, puesto que pierden en 41 de las 50 capitales de provincia y eso aun a pesar de la corrupción reinante.
El pueblo masivamente se echa a la calle para vitorear la II Republica y pedir el fin de la monarquía.
Alfonso XIII por fin entiende la situación y abandona el país, forzado por el rechazo popular para no regresar más.
Es el 14 de abril de 1931. Alcalá Zamora, Azaña y Largo Caballero entre otros, proclaman desde el Ministerio de Gobernación la II Republica.

miércoles, 6 de febrero de 2008

EL SIGLO XIX



Luego de la derrota de la Francia revolucionaria, las otras potencias mayores trataron de restaurar la situación que existía antes de 1789. De cualquier forma, sus esfuerzos no fueron suficientes como para detener la proliferación de los movimientos revolucionarios: las clases medias estaban fuertemente influidas por los ideales de democracia emanados de la Revolución Francesa, la Revolución Industrial trajo otros cambios sociales y económicos, las clases bajas empezaron a ser influenciadas por ideas socialistas, comunistas y anarquistas (especialmente las resumidas por Karl Marx en el Manifiesto del Partido Comunista, y la preferencia de los nuevos capitalistas por el Liberalismo (término el cual significaba entonces algo diferente a lo que significa ahora).
Mayor inestabilidad vino de la formación de varios movimientos nacionalistas (en Alemania, Italia, Polonia, etc), que buscaban la unificación nacional o su liberación del gobierno extranjero. Como resultado, el periodo entre 1815 y 1871 vio un gran número de intentos revolucionarios y guerras de independencia. Aunque los revolucionarios eran comúnmente derrotados, la mayoría de los estados europeos se habían convertido en monarquías constitucionales (dejando de ser absolutistas). Hacia el año 1871, Alemania (victoriosa en la Guerra Franco-prusiana) se había desarrollado como un estado nacional unificado, llevándose a cabo la unidad alemana, bajo la figura del Imperio alemán, cuyo arquitecto fue Otto von Bismarck. Italia, cuyos estados también habían estado divididos, logró la unificación bajo el liderazgo de Camillo di Cavour y Giuseppe Garibaldi.
La dinámica política de Europa cambió en dos ocasiones durante el siglo XIX. La primera, tras el Congreso de Viena, y la segunda, después de la Guerra de Crimea. En 1815, durante el Congreso de Viena, las principales potencias de Europa se las arreglaron para producir un balance pacífico del poder entre los imperios después de las guerras Napoleónicas (a pesar de que ocurrieran movimientos revolucionarios internos). Pero la paz sólo duraría hasta que el Imperio Otomano hubiera declinado lo suficiente como para convertirse en blanco de los demás. Esto provocó la Guerra de Crimea en 1854 y se inició así un tenso periodo de choques menores dentro de los imperios de Europa que prepararon el estallido de la Primera Guerra Mundial.
Desde 1870, la hegemonía que Bismarck ejerció a lo largo de Europa puso a Francia en una situación crítica, obligando al país galo a reconstruir sus relaciones internacionales, buscando alianzas con Rusia e Inglaterra para controlar el creciente poderío de Alemania. De esta manera, Europa se dividió en dos, mejorando cada lado sus fuerzas militares y sus alianzas.