jueves, 29 de mayo de 2008
miércoles, 14 de mayo de 2008
Frente Popular

A finales de 1935 empezó a gestarse una gran coalición de partidos de izquierdas que se preparaba para las elecciones de febrero de 1936 y que poco más tarde se conocería como Frente Popular. El pacto entre republicanos y socialistas pretendía un programa reformista pero desde la derecha se identificó como un pacto revolucionario. El llamado Frente Nacional o de Orden se creó para oponer sus intereses a los de las izquierdas en las elecciones más reñidas que hasta entonces había vivido España.
La larga campaña electoral que tuvo lugar entre el 4 de enero y el 16 de febrero de 1936 se prometía como una de las más duras de la historia de España. La unidad de las izquierdas quedó plasmada en el Frente Popular, la coalición izquierdista formada ante las elecciones de 1936 propuesta por el Partido Comunista. Además los anarquistas, aunque no entraron a formar parte del Frente Popular por negarse ideológicamente a colaborar con un sistema democrático, apoyaron las candidaturas para la liberación de los presos políticos. Oponiéndose a ellos se formó el Frente Nacional o de Orden cuya cabeza más visible era la CEDA de Gil Robles que lanzó una agresiva campaña electoral presentándose como la última y única alternativa de defensa ante una inevitable revolución bolchevique. Su fotografía de jefe miraba retadoramente desde los carteles situados en la Puerta del Sol madrileña. Dentro de esa coalición derechista quedó fuera la Falange porque no hubo entendimiento entre José Antonio Primo de Rivera y Gil Robles. Este hecho, de relativa poca importancia, marcaría el desarrollo posterior de la guerra civil.
La Segunda Republica. El bienio progresista
El principal objetivo de la nueva ordenación republicana fue hacer de España un país moderno, industrializado e integrado en el concierto internacional. Para ello era necesaria una reforma generalizada de todos los aspectos de la vida del país:
Democratización de la actividad política.
Reforma agraria.
Industrialización, basada en una relación justa entre patronal y trabajadores.
Solución de los problemas regionalistas mediante la concesión de autonomías.
Supresión de la influencia de la Iglesia.
Modernización del ejército.
La política reformista del gobierno republicano encontró gran resistencia por parte de la derecha, agrupada en la Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA), y por la Unión Militar Española (fundada en 1933), que englobaba a los sectores más conservadores del ejército.
Democratización de la actividad política.
Reforma agraria.
Industrialización, basada en una relación justa entre patronal y trabajadores.
Solución de los problemas regionalistas mediante la concesión de autonomías.
Supresión de la influencia de la Iglesia.
Modernización del ejército.
La política reformista del gobierno republicano encontró gran resistencia por parte de la derecha, agrupada en la Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA), y por la Unión Militar Española (fundada en 1933), que englobaba a los sectores más conservadores del ejército.
miércoles, 7 de mayo de 2008
LA PROCLAMACION DE LA SEGUNDA REPUBLICA EN ESPAÑA
Así llegamos al año 1931, en que el régimen monárquico se encuentra inmerso en una profunda crisis. El rey nombra un nuevo gobierno e intentando demostrar buena voluntad al pueblo, convoca elecciones municipales. Desde su alejamiento de la realidad del pueblo español, el monarca y su gobierno ignoran la antipatía que este pueblo les profesa y creen que las elecciones se saldarán con un respaldo mayoritario para la monarquía.Nada más lejos de la realidad. Los Socialistas, republicanos y demás fuerzas anti-monárquicas se lanzan a una intensa campaña electoral a favor de un estado republicano.
El resultado de las elecciones es una ínfima mayoría para los monárquicos, pero en si supone una derrota para estos, puesto que pierden en 41 de las 50 capitales de provincia y eso aun a pesar de la corrupción reinante.
El pueblo masivamente se echa a la calle para vitorear la II Republica y pedir el fin de la monarquía.
Alfonso XIII por fin entiende la situación y abandona el país, forzado por el rechazo popular para no regresar más.
Es el 14 de abril de 1931. Alcalá Zamora, Azaña y Largo Caballero entre otros, proclaman desde el Ministerio de Gobernación la II Republica.
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